Las Casas Colgadas de Cuenca: Historia y leyenda

Las casas colgantes o colgadas ubicadas en el municipio de Cuenca son, sin duda, uno de los recursos turísticos más imponentes de su comunidad autónoma, Castilla-La Mancha. En este artículo hablaremos sobre la historia y la leyenda que envuelven estas casas tan peculiares.

Se localizan en la curvatura que configura el río Huécar, dejando una espectacular vista desde los balcones de estas casas que se encuentran en el acantilado. A pesar de que se sabe que al final de su construcción se componía de muchas más casas, en la actualidad solo se conservan tres adosadas entre sí que son las dos Casa de los Reyes y la Casa de la Sirena, la cual es la protagonista de la leyenda relatada. En la actualidad dos de estas casas han servido para dar cobijo al Museo de Arte Abstracto Español y la tercera restante se ha reconvertido en un mesón.

El origen de estas casa es aproximadamente de entre el año 1300 y finales del 1400, y su conjunto monumental llegó a conseguir el titulo de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1996 y veinte años después, en 2016, fueron declaradas Bien de Interés Cultural.

La leyenda de la casa de la sirena

Esta peculiar casa tiene un pasado histórico ya que, en el siglo XIV y durante la Primera Guerra Civil Castellana sucedida entre los hermanos Trastámara (Pedro I y Enrique II) por el trono de Castilla, Enrique huye a esta casa colgante junto con su amante Catalina, donde ella se queda embarazada de su hijo Gonzalo.

Ilustración de la batalla entre Pedro I -apodado «El Cruel»- y Enrique II

Continuando con la batalla contra su hermano, Enrique decide dejar el municipio encerrando a su mujer y su hijo dentro de la casa de la sirena y conoce a Juana Manuel de Villena, con quien tiene dos hijas, Leonor y María de Trastámara y un hijo, Juan I.

Tras dar muerte a su hermano Pedro, Enrique visita a un clarividente y este le dice que su hijo Juan I se encontraba en peligro porque podría ser asesinado por su hermano, repitiéndose la misma historia que la de Enrique II y Pedro I.

Enrique entonces decide volver a Cuenca y matar al primogénito que tuvo con Catalina para impedir el futuro asesinato, dejando a Catalina destrozada.

La leyenda cuenta entonces que, tras muchas noches de llanto, Catalina comienza a tener alucinaciones y escucha la voz de su hijo llamarla a través de la ventana, decidiendo tirarse por el acantilado y poniendo así fin a su vida. Los vecinos que escucharon los llantos de Catalina afirmaban que eran el canto de una sirena, dando nombre a esta casa y algunas noches todavía se pueden escuchar sus sollozos, que despierta el recuerdo de los cantos de las sirenas.